YO... SOY DRÁCULA
Imposible olvidar su rostro, el estremecimiento que me produjo en aquel primer instante.
El extraño sujeto bajó la escaleras a mi encuentro. Fue entonces cuando pronunció mi nombre. Asentí.
Yo... soy Drácula, dijo con inquietante rotundidad.
Pase Sr. Harker -continuó- Entre en mi morada y deje aquí parte de la felicidad que trae consigo.
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Sanguis vita est.
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