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14 octubre 2007

Capítulo IV:
YO JAMÁS BEBO... VINO




Luego de ocuparse de mi equipaje, me llevó a que tomara un refrigerio. El viaje habrá sido cansado- dijo- y es mejor que reponga fuerzas.

Confío en que se sienta cómodo en mi casa.
Aguarde aquí mientras le preparo la cena.

Mis criados no están disponibles en este momento.

Yo ya he cenado, así que le acompañaré.
Aproveché la ausencia de mi anfitrión para recrearme en aquella estancia.
¿Por qué alguien que tenía una residencia así deseaba trasladarse a Londres?
No sólo era que quisiese trasladarse a Londres, sino que desease adquirir tantas propiedades en la capital. Me intrigaba, pero intuía que lo sabría muy pronto.

Drácula regresó trayendo una bandeja con la cena.
Me sirvió de un vino que aseguró era muy añejo.
Le insté a que tomara conmigo una copa.

Yo jamás bebo... vino.
Comenzamos una charla amena que versó sobre mi viaje hasta su castillo en los Cárpatos.

El Conde parecía muy interesado en mi opinión sobre su país.
Escuchaba atentamente. Me pareció un excelente anfitrión.
Entonces hice notar su parecido con el personaje de uno de los lienzos que regentaban las paredes de aquel salón.
Era un Drácula -exclamó- Decir Drácula es decir una casta de héroes y guerreros. Una raza de otros tiempos en que la sangre tenía otro valor y de la que yo soy su último eslabón.


Ese dragón que corona mi panoplia es el emblema de la Sagrada Orden del Dragón, Dracul. Fue el símbolo de una alianza entre mi familia y la Iglesia, por la que mis antepasados se comprometieron a defenderla del Turco infiel.
En el transcurso del tiempo, se vio que esa relación no fue del todo.... fructífera, sentenció el Conde.




Hice un comentario al respecto que no debió de parecerle procedente a mi anfitrión. La historia de mi familia no es cosa para tomar a risa... gritó.




Y se encolerizó... blandiendo contra mí una de aquellas viejas espadas.

Pero su ira pronto se vio sustituida por la altivez de su voz: Los Drácula tenemos el derecho de sentirnos orgullosos. ¿Qué diablo o hechicero fue más grande que Atila, cuya sangre corre por mis venas?





Comprendí lo desafortunado que había estado al tomar a broma la historia de aquel hombre y su estirpe, y rogué al Conde que me disculpara.

Después de la cena, expresó su impaciencia en cumplimentar los documentos por los que adquiría entre otras la finca de Carfax, en Londres. Mientras procedía con el papeleo, oí un lamento como de lobos.

El Conde me instó a que le siguiera a uno de los balcones. Escuche, amigo mío - dijo. Qué dulce música. Son los hijos de la noche. ¿No le parece hermoso? ¿Cómo me iba a parecer hermoso aquel diabólico ruido? Observé los ojos del Conde y me estremecí.



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EMPEZANDO A VER DRÁCULA CON HUMOR:

DDTMADEL REALIZÓ ESTOS DOS VÍDEOS TENIENDO COMO BASE LAS IMÁGENES DE MI DIORAMA Y EL TEXTO QUE TAMBIÉN ESCRIBÍ.

Drácula es un diorama madelman ideado y trabajado por Omaha Beach Boy con elementos de reciclaje, cartón, papel, cartulina, plástico. La figura del Conde Drácula, de Harker, y las concubinas, son customizaciones del propio Omaha. Sólo una de las concubinas fue una colaboración de Carlos Gil Sánchez.
Todas las fotos del diorama, así como los textos relativos a cada imagen, son propiedad de Omaha Beach Boy y no pueden ser utilizados sin previa autorización de Omaha Beach Boy en ningún tipo de proyecto audiovisual Estupendo señor Harker, gracias por haberme venido a ver a mi castillo una vez más. Pásese por estas tierras de los Cárpatos cuantas veces quiera... y no traiga consigo crucifijos la próxima vez...

 

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